miércoles, 23 de julio de 2014
domingo, 20 de julio de 2014
M:
No te entiendo, nunca te entendí… Aún ahora creo que no puedo entenderte. Tal vez éramos muy distintos, tal vez nos volvimos distintos para no encajar y sólo tener una bonita historia que contar.Pensábamos distinto y yo siempre te juzgue por eso, ahora entiendo que no debí hacerlo. Nunca quisiste nada malo para mí, y quiero que sepas que yo tampoco. Muchas de las cosas que hice y que ahora hago no tienen sentido, como no confiar en ti... Hiciste todo lo posible porque así fuera y aún así no pude, o tal vez sí… Es importante que lo sepas, al final lo logré, confié en ti, total y ciegamente. El problema (para mí) no fue que me hubieras dicho mentiras sino que hubieras omitido la verdad… Te quería, muchisimo. Aveces aún lo hago, mientras pienso como habría sido todo si me hubieras pedido cambiar.
Accediste a mis reglas con tu estupidez característica (Sí,sí, eres estúpido), tal vez si no lo hubieras hecho no habríamos pasado tan hermosos momentos, pero ahora eso nos está separando. Lenta y dolorosamente voy creando un abismo entre los dos que siento que no puedo cruzar. No quiero morir, no aún… En “El regreso del joven príncipe” mencionaban “Debe ser triste no ser amado… Es peor no poder amar”, no creo que con “amar” se refieran al amor para siempre de las películas de princesas, lo siento más como el hecho de no poder construir algo sólido, no poder confiar, no poder sonreír sin pensar que la otra persona tiene segundas intenciones.
Hoy me pareces más transparente que nunca, hoy me duele diferente. No es un dolor punzante en la mitad de mi cabeza, ni un vacío en el corazón… Es más como una molestia agradable, como mirar a contraluz la persona que quieres, como levantarse con guayabo después de una noche hermosa… Es eso, guayabo, resaca, lo que debemos pagar después de vivir algo memorable.
Espero que tus recuerdos no se me borren. Sé que tengo pésima memoria pero -al menos hoy- siento que dejaste algo en mí que es imposible de borrar, así suene cliché. Tal vez por eso es un cliché, las personas lo sienten y no saben como expresarlo… Es como si el corazón fuera una bolita de tela con algunos alfileres, eso suena menos romántico pero menos cliché y un poco más parecido a la realidad… Tengo un alfiler con tu nombre y lo atesoraré mientras mi memoria lo permita.
Me siento lista para seguir adelante, creo que no tengo tanto miedo como hace unos meses… Me siento lista para dejar que alguien me rompa el corazón y lo debo a ti. Lamento que no seas tú de nuevo (ya lo hiciste y nunca tuve el valor de admitirlo, eras parte de mi insomnio)… Tal vez… Aún no sé quien pueda acercarse lo suficiente para permitírselo, permitírmelo. Espero que para ese momento ya no sienta un poquito de ti cada mañana y cada noche.
Decir que te quise muchisimo ahora suena como una mentira, aún te quiero, sino no estaría lagrimeando. Haces parte de mi vida y voy a recordarte como un ser dulce, inteligente y payaso… No como el patán que eres cuando estás molesto conmigo.
No quiero perder a un gran amigo.
Gracias, desde lo más profundo de mi corazón.
Y hoy -sólo hoy- te digo vuelve… Tal vez más adelante… Tal vez mañana… Tal vez nunca más.
Y hoy -sólo hoy- te digo vuelve… Tal vez más adelante… Tal vez mañana… Tal vez nunca más.
-S.
P.D.: Habría deseado disfrutar más tus cortinas.
viernes, 18 de julio de 2014
Fracasar por lo alto.
La vida no es lo que uní espera, nunca. Los planes que se cumplen siempre tendrán un problema, a corto o largo plazo y los que no salen son el común denominador.
Cuando Sofía nació sus padres juraron darle el mejor futuro posible, después vino la depresión del 99, así que el mejor futuro de Sofía se convirtió simplemente en un futuro que tuvo que compartir con un recién nacido que redujo el presupuesto del futuro de Sofía y vació las cuentas de sus padres. A cambio de todo el dinero ahora Sofía cuenta con un adolecente que para este momento podría ser su mejor amigo.
El tiempo pasa y uno no puede simplemente existir y ya, tiene que matarse entre la selva de papeles, cuentas y deudas para comprar comida que otros animales obtienen sólo caminando un poco. "Las reglas del juego no son así, Sofía. Existir tiene un precio que debe poder pagarse". Esos comentarios ya no la afectaban, estaba decidida a volver a ser feliz, al morir Arturo había muerto un pedazo de ella, un pedazo minúsculo que se llenaba con ocio y diversión… Volver a ser feliz, esa había sido su meta, imaginó que podía pagar ese precio y entro a la universidad decidida a encontrar la felicidad.
Por años estudió con más pasión con la que se puede besar a un hombre o celebrar un gol, por años la felicidad tenía ese sabor de estrés y tinto a las 3 a.m., tenía la felicidad en sus libros, sus apuntes, su cerebro, había atrapado la felicidad.
Esa metáfora de autosuperación que dice que la felicidad es como una escalera es verdad, se sube con esfuerzo y se camina sobre la felicidad hasta que se acaba el camino y uno se va de culo y tiene que volver a subir.
Sofía se fue de culo meses antes de graduarse, el plan había llegado a su fin ¿Y ahora qué?. "Debí estudiar una carrera comercial" se ha dicho por los últimos cuatro meses. Ese no era el plan, el camino era ilimitado, el camino de la felicidad no tiene fin.
A Sofía, como a muchos los jodió la imaginación. Si uno sólo puede ser feliz haciendo lo que le gusta entonces debe aprender a modificar sus gustos. Esto no es un cuento con un final feliz ni una novela donde la mayor preocupación es el amor de tu vida, esto es la vida real, tan cruda y desgarradora como puede imaginarse. Esto es la razón de que los genios se vuelen los sesos y los idiotas se sientan bien.
Lentamente el mundo real se traga la felicidad y la convierte en necesidad de adquirir objetos, miles de objetos, millones… Y la felicidad se pierde…
Sofía va a tener que pagar un precio muy alto por creer que la felicidad se encuentra en los libros y no en el dinero, después de todo ¿Qué compra los libros?. A eso se le puede llamar fracaso por lo alto, conoció la felicidad, el fin de la escalera y el fin del camino, se cayó desde lo más alto y se le partió la sonrisa.
Tal vez si todas las historias terminaran mal, todos estaríamos preparados para comer la mierda que nos ofrece el mundo adulto.
- Belcebú
domingo, 6 de julio de 2014
Libro Viejo
- Lo siento, no sabía que…
- Está bien, estoy acostumbrada.
- Disculpame por ponerte entre la espada y la pared.
- Algún día tenía que pasar.
- Me siento muy mal…
- Ya no tiene importancia.
Ser un libro viejo no siempre es fácil… Al principio es maravilloso porque la gente ve historias magnificas, leen el prologo y los primeros capítulos y les encanta. El problema es que avancen en la historia, que la analicen. Muchas personas dicen estar enamoradas de las historias de los libros viejos y los empiezan a cargar en el maletín para leerlos en el bus, en los ratos libres, entre comidas. Tu te enamoras del libro.
Cuando lo lees demasiado, te das cuenta que los libros viejos tienen historias entre lineas, pero esas historias están ocultas a los ojos normales. Entonces te haces amigo del libro, de los personajes, enamoras a la doncella y matas al villano, seduces al libro, lo haces creer, lo obligas a creer, a querer… Ahí es cuando el libro decide contarte las historias entre lineas, detalles no revelados, pensamientos que los personajes no querían que salieran a la luz (recuerda, tu pediste al libro que te dejara entrar a ese centro que no debía ser husmeado por cualquiera), el libro te cuenta historias siniestras de lineas poco definidas y heridas abiertas. Ver el trasfondo del libro es como estar en medio de una guerra, conflictos de intereses, cicatrices, lesiones que aun no sanan…
Ser un libro viejo es difícil, los lectores esperan encontrar historias de personas fuertes, rudas, duras, capaces de ir en contra de cada corriente y cambiar la dirección del río. Cuando el libro te muestra que sus protagonistas son humanos, lo odias. Lo has leído, has entrado a su centro y no te ha gustado lo que ves, no es lo que prometía el vendedor, no es lo que prometía el título, no es lo que prometían las expectativas... Ya no lo quieres. ¿Qué se hace con un libro que no se quiere?… Se desecha.
El libro vaga por las mesas del café donde decidiste abandonarlo, pasa de mano en mano hasta que alguien decide leerlo. Lee el prologo, los primeros capítulos, le encanta. Esa persona se ha enamorado del libro y el libro se ha enamorado de él. Pensando que otros libros viejos han encontrado el amor verdadero decide volver a arriesgarse y dibuja con tinta tenue las palabras entre lineas y las historias que no se deben contar… Ese libro merece su suerte, sabe que sus detalles le quitan presencia a su historia, la transforman de imponente a tierna. Ese libro ha cometido un gran error: Creer.
Y vuelven a dejarlo sobre la mesa de un café, un escaparate, una silla en el parque. Hasta que alguien se enamora de nuevo.
Ser un libro viejo no es fácil, porque no aprende, no se acostumbra a que las personas nuevas no quieren libros viejos. Por suerte para las personas, pueden entrar en el interior del libro, leerlo, manosearlo, estrujarlo hasta que salga cada secreto de sus volubles letras y dejarlo abandonado sólo porque no les gustó lo que el valiente libro se atrevió a confesar. Los libros viejos no soportarán esto por siempre…¿Cuánto puede aguantar un libro viejo?
No sé en que momento nos volvimos libros viejos.
- Lula
lunes, 30 de junio de 2014
Temporadas
Estoy feliz... Estoy rodeada de gente que sólo quiere pasarla rico, cervezas, cigarrillos... Pero no quiero convertirme en ellos.
Ser trascendental le quita alegría a la vida , le quita ese hermoso importaculismo, pero ser superficial le quita vida a la vida y cariño a las sonrisas. La cuestión es que uno sólo puede escoger un bando, no dos, porque en este juego es uno contra uno. Entonces uno debe elegir entre ser un importaculista, cerrarse y querer a dos o tres o ser pasional, estúpido y sincero, exponerse a que lo vuelvan mierda pero querer de verdad, aferrarse y encontrar esas cosas invaluables que no se notan a simple vista.
No es fácil, y no es posible ser los dos. Un importaculista no disfruta las palabras de los demás porque los significados no existen, pero para un lunático hasta la luna tiene un significado más allá de los satélites. Si un importaculista encuentra algo lindo lo apreciará en forma pero no en fondo, un lunático lo amará tanto que le dolerá. Y no hay extremos, o amas algo o no, o amas los amaneceres de excesos porque te dan esperanza de que todo va a ser mejor o te ahogas en alcohol y no lo notas.
Buscar un intermedio es ridículo porque es ridículo querer a medias a alguien que te hace sonreír. Y en un mundo donde si los términos medios son engañosos, los extremos son la peor solución. Así como no puedes querer a medias tampoco puedes poseer, no puedes adueñarte de una sonrisa o de un suspiro, porque corren libremente, son como el agua en las manos, la sientes pero se escapa entre los dedos y se lleva consigo la calidez.
![]() |
| http://www.melinalitauer.com.ar/pinturas-serie-inocencia/lunatico.php |
No son los extremos, no es el punto medio, entonces toca elegir, o lunático o importaculista, ninguna es perfecta; El lunático quiere mucho, sin frenos, sin restricciones y va a toda velocidad por pistas que él sólo ha creado, como consecuencia debe estrellarse con realidades ajenas y luchar por demonios prestados. El importaculista no tendrá jamás este problema porque sus autopistas no son de la ridícula y resbalosa sustancia de la que están hechos los sueños, su autopista es de concreto y sabe de otras realidades, pero el importaculista no tiene razón para acelerar, no tiene por qué ir a toda marcha porque no tiene nada para conservar, porque viaja por ahí sin ataduras y sin fotos, sin alguien a quien acudir en momentos de tristeza.
Una vez el lunático se estrella se sentirá sólo, esa sensación es dolorosa. Por otro lado el importaculista está acostumbrado, no le duele nunca, o le duele todo el tiempo... Esa esencia invisible que hace las ilusiones difusas se le escapa de sus realidades... El lunático acaba de describirla como dolorosas.
¿Y si uno quiere algo bonito alguna vez y ya no puede tenerlo? o ¿Si se quiere una vida vacía y debe pedirla prestada porque perdió la propia?. Entre las dos debe haber un límite de saltos, cuando se pasa ese límite te quedas del lado que te tocó. Puedes estar perdiendo esencia, sexo o sonrisas sinceras, puedes estar perdiendo para siempre, puedes estar no ganando nada… Puedes estar perdiendo.
Y no hay termino medio porque las cosas bonitas se cuidan o se botan, dependiendo de su utilidad, pero no se mantienen guardadas en cajas apiladas. O se es lunático o se es importaculista pero jamás los dos. O podemos pasar una temporada en la luna y otra en el culo… Y siempre sentirnos mal porque no estamos del otro lado.
- Lu
martes, 20 de mayo de 2014
Crayones Azules
A veces simplemente nos volvemos vagos, idiotas, y somos felices así… Es sólo cuestión de sonreír y no pensar, pensar es malo, el que piensa pierde, pensar duele… Ocho de cada diez veces es porque pensamos demasiado, una de cada diez porque no lo pensamos, otra de cada diez es porque realmente duele.
Tal vez estamos mal, tal vez leer no importa, el sexo es el centro del universo, las drogas son alimento y las tetas necesidad. Tal vez estoy mal, el resto del mundo está bien y no hay nada que pensar.
Debo admitir que trato de volverme banal y hablar de temas estúpidos e inaportante con gente estúpida e inaportante… El sexo también es un tema inaportante, hablar de sexo no los hace más inteligentes, liberales o modernos, es inaportante porque es una descripción de acciones que nos dan placer, nada diferente a burlarse de alguien más, trabarse o en los casos más deplorables: Comprar ropa.
Se puede ser feliz si no se va contra la corriente, si se sigue al Gran hermano, si se toma Soma y no se puede ver. Se puede ser feliz en la ignorancia o el importaculismo… ¿Saben lo difícil que es para alguien que no se siente parte de esta época adoptar esas impresiones?. No tengo miedo a hablar de sexo, pero no todo es "tetas, culos y doble penetración", me gusta el fútbol pero no me voy a hacer matar por un equipo, tengo Twitter pero mis verdaderos amigos no se hacen a punta de tuits, considero que la música de ahora es basura aunque algunas bandas me gusten y que el amor está sobrevalorado al igual que la guerra.
A veces me preocupo por aprender cosas nuevas, hablar con gente que me enseñe, amo la gente que me enseña… Y se interpone el sexo. Un amigo me dice que el poder de las tetas se paga caro, ni siquiera tengo unas tetas tan grandes, son promedio y no tengo culo, pero las ganas de hablar sobre sexo están ahí, eso o un puto smarthphone. Por ejemplo, le pedí a alguien que me enseñara sobre un tema interesante para mi y cuando le quité la cara dejó de enseñarme. No me considero una delicia, para mi estoy bien, pero no para hacerlos pensar en sexo 24/7. La culpa no es de ellos, es la publicidad que los satura de sexo, les llena la mente como si fuera un recipiente que al abrirse derramase el líquido del que sólo brota publicidad vacía e inaportante.
Mis conversaciones saltan de "Me comí a alguien" a "mi fetiche es" incluyendo el "Yo si me lo comería"… Ya no se habla de libros, música, teatro, cine que valga la pena y menos de avances científicos, guerras, pobreza mundial o la alerta declarada por poliomielitis. Saben que la poliomielitis tiene cura, se llama DINERO, si se invirtiera más dinero en vacunas gratis en África esta alerta no existiría, pero no hay plata porque Lionel Messi en el 2013 se ganaba
16 millones de euros y ahora, en el 2014 hay que aumentarle unos cuantos millones más. Pero no importa, siempre tenemos el sexo, el fútbol y la ropa par olvidar cosas como estas.
Estoy cansada, soy poco tolerante a la gente inaportante, me voy a meter un crayón azul en la nariz como le hicieron a esa mano de votantes imbéciles antes de entrar a las urnas.
- Lu
lunes, 14 de abril de 2014
CupCakes
"Si uno lo piensa, no era tan grave. Era sólo un idiota con casi el doble de la edad de Sofía, altamente inmaduro buscando enredar a una niña chiquita"... Eso es lo que pienso cuando estoy triste. Con ese pensamiento he aprendido a dejar las cosas así.
Nadie se muere de amor, nadie extraña a nadie eternamente y nadie siente culpa por siempre… Él se murió porque Alexa lo vendió, porque quería su dinero, porque le gustaba usarlo. Yo me siento culpable porque Alexa también me usó a mi, al igual que Arturo.
Mi gadejo es algo más que eso, es tal vez una mezcla de fechas, sentimientos y cosas incompletas. Mi gadejo es mirar a la montaña y pensar que no sé que hacer, que tengo miedo, que estoy sola.
La soledad nunca me ha importado, no me molesta y me es necesaria casi todos los días, hoy no.
Cumplir años es difícil, sólo puedo pensar en la gente que perdí y en la gente que no está para mi. Hay momentos en los que simplemente pasa el tiempo y uno no puede entender la razón por la que alguien es valioso, no puede recordar porqué podrían apreciarlo, no puede sentirse bien.
Creo que ese gadejo es falta de trago, falta de cerveza, vino y ron… Falta de fumar, falta de algo así. Es falta de pastillas anti depresivas y ácidos de elefantes rosados, ese gadejo es estar sobrio en el cumpleaños, eso es todo… Por eso la gente celebra, para no estar consciente en fechas que posiblemente nos hagan miserables y nos trituren el cerebro.
En realidad no es una fecha importante, estoy un año más cerca de morir y un año más lejos de cumplir mis metas. Aún así la gente me felicita, ese debe ser mi gadejo.
Este año ha sido especialmente duro, he estado a punto de cobrar la herencia de Arturo varias veces, sin olvidar las amenazas de Alexa, no soy capaz… Tengo poca motivación y cero resultados en mis esfuerzos… Para esta época debía estar lejos de aquí y estoy pensando en irme sólo a ese pueblo a recordar la vida fácil que me ofrecieron las pepas, los porros y el alcohol…
Hoy me compraré un CupCake y trasnocharé con RedBull y CocaCola. Al CupCake le pondré tu nombre.
Nadie se muere de amor, nadie extraña a nadie eternamente y nadie siente culpa por siempre… Él se murió porque Alexa lo vendió, porque quería su dinero, porque le gustaba usarlo. Yo me siento culpable porque Alexa también me usó a mi, al igual que Arturo.
Mi gadejo es algo más que eso, es tal vez una mezcla de fechas, sentimientos y cosas incompletas. Mi gadejo es mirar a la montaña y pensar que no sé que hacer, que tengo miedo, que estoy sola.
La soledad nunca me ha importado, no me molesta y me es necesaria casi todos los días, hoy no.
Cumplir años es difícil, sólo puedo pensar en la gente que perdí y en la gente que no está para mi. Hay momentos en los que simplemente pasa el tiempo y uno no puede entender la razón por la que alguien es valioso, no puede recordar porqué podrían apreciarlo, no puede sentirse bien.
Creo que ese gadejo es falta de trago, falta de cerveza, vino y ron… Falta de fumar, falta de algo así. Es falta de pastillas anti depresivas y ácidos de elefantes rosados, ese gadejo es estar sobrio en el cumpleaños, eso es todo… Por eso la gente celebra, para no estar consciente en fechas que posiblemente nos hagan miserables y nos trituren el cerebro.
En realidad no es una fecha importante, estoy un año más cerca de morir y un año más lejos de cumplir mis metas. Aún así la gente me felicita, ese debe ser mi gadejo.
Este año ha sido especialmente duro, he estado a punto de cobrar la herencia de Arturo varias veces, sin olvidar las amenazas de Alexa, no soy capaz… Tengo poca motivación y cero resultados en mis esfuerzos… Para esta época debía estar lejos de aquí y estoy pensando en irme sólo a ese pueblo a recordar la vida fácil que me ofrecieron las pepas, los porros y el alcohol…
Hoy me compraré un CupCake y trasnocharé con RedBull y CocaCola. Al CupCake le pondré tu nombre.
- Sofía.
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