domingo, 23 de agosto de 2015

El agua, como todos.

Estoy convencida de que algún día vamos a volver a encontrarnos y al tiempo estoy convencida de que nunca nos vamos a volver a ver... Es extraño... Ya ni lo intento, sólo quiero saber a que velocidad debo vivir para que eso pase y deje de pasar...

5 cm/s es una película (秒速5センチメートル Byōsoku Go Senchimētoru) de Makoto Shinkai que nos recuerda que el peso de la vida se viene encima y nos rompe los planes... Es de esas películas que nos tocan el alma y nos hacen querer abrazar a la gente que nos rodea, gente que nos quería o que nunca nos quiso, que se preocupo o que simplemente nos usó, abrazar al que sea para no ser el que termina en un bar, sin esperanzas, sin vida.

Todos queremos, todos quisimos y todos soñaremos, si dejamos de soñar, morimos. 


De la película 5cm/s
Ya ni lo intento, ya no trato de no pensarlo, cuando dejé de pensarlo se hizo más fácil y me queda un camino infinito por recorrer y olvidar se me daba bien (ahora no). 
El tiempo lo es todo, porque el agua no es agua por si misma, el agua es del aire que la mueve, la gravedad que la arrastra y el tiempo en el que fluye... 

... El agua, como todos... 

- Lu 


miércoles, 8 de julio de 2015

Es inquietante

Sofía aún vivía una vida triste, aún se lamenta cada vez que puede y aún se hunde en ese lodo fangoso repugnante a la que la consciencia la empuja cada vez que lo piensa... Pero Sofía pocas veces se sienta a pensar en las ventajas.

Perder al amor de tu vida no es lo mismo que perder a tu marido/novio/pareja estable. Posiblemente Sofía se case dos veces, tenga 40 novios en su vida y viva con tres de ellos, pero está convencida de que el amor de su vida era aquel de la camioneta negra y disfraz de Hades. 

Para ella es una típica tragedia griega, para el resto es una bendición; Sofía no va a volver a enamorarse, no va a sentirse sola ni a sentir necesidad de estar junto a algún idiota, Sofía lo puede todo. ¿Qué pasa cuando la persona que lo puede todo, ya no puede? Eso ni Sofía lo sabe.

A veces las personas a las que juzgan como desalmadas son las más sensibles o diminutas... Sofía jamás pensó sentirse así otra vez, es inquietante lo que hacen las hormonas, es normal lo que hace el tiempo.... Es inquietante el tiempo.

Sólo hay que darle tiempo a las cosas, ya pasaron 7 años desde que lo perdió, pero no se tiene un amor de la vida, no sólo uno, no sólo dos... Todo es cuestión de tiempo.

Hoy Sofía enfrenta al tiempo, es maravilloso lo que hizo con ella.

Belcebú


viernes, 3 de julio de 2015

Estoy retrocediendo al rededor de 10 años en mi vida para darme cuenta que lo que hace 10 años creía correcto, hoy lo vuelvo a creer correcto. 

No puedo recordar a que edad perdí el rumbo. 

sábado, 23 de mayo de 2015

Las cosas que nadie sabe

Las cosas no son para siempre por sí solas, al menos no igual. Las cosas no dejan de fluir, no se estancan, tampoco se congelan como en las fotografías.

Es natural que las cosas cambien. Pero también es natural que las personas que necesitan gafas mueran, pero ese no es el caso. También es natural esforzarse, buscar soluciones y conservar las cosas que se quieren -que nunca son muchas-. 

Nadie sabe que sigue, ni que le espera, pero hay personas que lo intentan. Personas que se esfuerzan por mantener las cosas... Toca ceder un poquito y apostar tiempo, pero ¿para qué está el tiempo si no es para apostarlo?

Tal vez nos quedemos aquí, porque es el único punto medio que tenemos por ahora. Nosotros nos vamos a quedar aquí, y después nos vamos a ir. 

Esos planes de la mañana me inquietan. 

Nosotros lo vamos a intentar. 

Lula


viernes, 24 de abril de 2015

Un recordatorio.

Sólo yo sé que se levanta todos los lunes a las 6 de la mañana para acompañarme.
Sólo yo sé lo que se esfuerza por hacerme reír y cambia las historias para que me parezcan más graciosas.
Sólo yo sé que las noches que llego cansada del trabajo me recibe con comida que él mismo preparó. 
Sólo yo sé que a veces me tiene café -cuando sabe que debo trasnochar- y que se queda dormido en el sofá hasta la 1 de la mañana acompañándome cuando digo que me siento sola.
Sólo yo sé  que hace mercado para mi. 
También sé que espera a que llegue para contarle a alguien lo que siente, y que es ese tipo de cosas que sólo compartimos los dos, porque no habla con nadie.

Sólo yo lo he visto asustarse al despertar después de soñar que no lo quiero. 
Sólo yo lo he visto sentirse sólo e impotente. 
También lo he visto bailar en la ducha, cuidarme la fiebre aún cuando él también está enfermo y despertarse cada hora a tomarme la temperatura.
Sólo yo lo he escuchado cantar canciones de su autoría y llamar ambulancia de "personitas".

Sólo a mi me ha prometido defenderme de los lobos y evitar los inviernos.

Sólo él sabe de que canto.
Sólo el me entiende cuando balbuceo.
Sólo él sube a revisar que no esté dormida, me quita las gafas y me pone una cobija.
Sólo él me ofrece su saco empapado porque mi camisa empapada no me protege del viento.
Sólo con él puedo comer hasta sentirme mal y después dormir juntos.


Sólo yo sé lo que se siente levantarse media hora antes para hacerle el desayuno.
Sólo yo puedo robarle papitas.
Sólo yo puedo levantarlo para que se bañe conmigo así no tenga nada que hacer el resto del día.
Sólo yo puedo hacerlo sentir obligado a  viajar media ciudad porque no quiere que me vaya sola.
Sólo yo puedo obligarlo a ir a un criadero de aves aún cuando las odia.

Hay muchas cosas que son sólo de los dos y es increíble que hoy tenga que escribirlas, supongo que todos necesitamos un recordatorio.


Si sólo yo sé estas cosas, ¿por qué habría de escuchar a todos quienes sólo saben los pereques de los dos?

Lu

viernes, 27 de marzo de 2015

Son tiempos difíciles para los soñadores.

Alguien me dijo que en algún momento de mi vida aseguré que sólo podía mantener una relación con alguien al que pudiera ver para siempre. Lo había olvidado. Suelo olvidar muchas cosas, olvido el café de la mañana, las pastillas desparasitantes, los informes del trabajo y cargar el celular para que me lo recuerde. Siempre olvido miles de cosas, eso también.

Tal vez por eso llevaba tantos años sin un "novio", no lo veía para siempre.

Una compañera de laboratorio tiene 27 años y 5 de casada, todos dicen que es horrible pensar que a esa edad ya se comprometan a una vida junto a alguien, yo la envidio. A veces la veo con el esposo y se ve más feliz, más feliz aún que cuando encuentra una rana, más aún que cuando tiene resultados increíbles en las investigaciones. En realidad tiene todo lo quiere en la vida, y la felicidad si no se puede alcanzar, se envidia. 

Tal vez es por eso es que si creo en un "para siempre" pero no para mi. Todos mis sueños se estrujan en mi corazón y lo hacen estallar, se estrellan en mis entrañas y se vuelven veneno, sustancia ponsoñoza que carcome. Y me miro al espejo y me veo sin alma. 

No estoy de acuerdo con el modelo de publicaciones en tiempo récord, eso  disminuye la calidad de la investigación y de investigadores. No estoy de acuerdo con favoritismos, ni con la caridad, las cosas se luchan y se ganan. No estoy de acuerdo con el modelo actual de la ciencia, con las papas fritas que saben a caucho ni con dejar ir a alguien que quieres. 

Supongo que los sueños también mutan,  y si cambian a través de los años y las etapas puede que también evolucionen. Obvio al igual que la evolución como concepto biológico, esto no es direcciónal, pero ser personas de hábitos hace que el cambio no direcciónal nos aterre. 

Ahora sólo quiero dejar de existir, tal vez vagar sin rumbo hasta encontrar un nuevo sueño que me consuma. Tal vez volver a la ciencia o no dejarlo ir. 

Hoy soy una persona sin sueños, me siento vacía como una cáscara de huevo, vacía y frágil. Es la sensación más desoladora que he podido experimentar en toda mi vida, pero no le voy a huir, voy a enfrentarla y buscarle solución, porque los huevos se quiebran y no quiero ser un huevo quebrado, recogiendo pedazos de mi misma toda la vida. 

Él tenía razón, son tiempos difíciles para soñadores. 

sábado, 21 de marzo de 2015

Diatomeas

No quiero ser de esa gente que vive en "Puentes como liebres", "El amor y otros demonios", o "Verano pródigo". No quiero ser ese tipo de persona que va a esperar a alguien para siempre, no quiero soñar con esa persona una vez al mes y extrañarlo cada atardecer. No quiero perderme, no quiero ahogarme, no quiero entregarme a la melancolía y dejar que me carcoma viva mientras el mundo sigue girando y la gente indiferente pisa las gotas de lluvia que mirábamos con cariño. 

Somos básicamente la colección de momentos buenos y malos en un envase muy peculiar, como totalmente dependientes de las cicatrices emocionales e historias incompletas, así lo neguemos. 

No quiero extrañarte siempre, no quiero levantarme un día y recordarte y sentir que ese día es basura. No quiero que me duela cuando viajes, no quiero terminar por la distancia... Después de un tiempo decidimos que hacer con nuestras vidas, podemos decidir si quedarnos o irnos para siempre, yo me quedé porque ese día, a esa hora, en ese segundo no tenía otra alternativa, supongo que tu te sientes así, por eso te vas. 

En este día, a esta hora, en este segundo, no puedo irme tras de ti. Tengo que acabar lo que ya empecé y ser una persona adulta, mirar al futuro a la cara y jurarle que no me asusta, aunque me aterre. 

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No quería escribir porque era demasiado real, pero soy peor para hablar... Por un segundo, sólo por un segundo quiero no hacer lo correcto, quiero esperarte, quiero irme detrás tuyo, quiero pedirte que te quedes... Obviamente nada de eso va a pasar porque no vivimos en una película, vivimos en un mundo lleno de posibilidades para los otros, no para nosotros. 

No me molestaría si quisieras quedarte conmigo, si me pidieras algo irreal y fuéramos ese par de ridículos jugando a bobadas, pero tu, que de los dos siempre fuiste el menos sensato, ahora entiendes las leyes de la vida y apuñalas mis irracionalidades. 

Supongo que así tiene que ser. 

No quiero ser de esa gente que vive en "Puentes como liebres", "El amor y otros demonios", o "Verano pródigo"... Quiero ser una diatomea. 



Lejos

Volvió a leer el cuento corto. Ya lo sabía de memoria, pero le gustaba vivir en una vida que no era de ella. Cerró los ojos y se imaginó all...