viernes, 24 de abril de 2015

Un recordatorio.

Sólo yo sé que se levanta todos los lunes a las 6 de la mañana para acompañarme.
Sólo yo sé lo que se esfuerza por hacerme reír y cambia las historias para que me parezcan más graciosas.
Sólo yo sé que las noches que llego cansada del trabajo me recibe con comida que él mismo preparó. 
Sólo yo sé que a veces me tiene café -cuando sabe que debo trasnochar- y que se queda dormido en el sofá hasta la 1 de la mañana acompañándome cuando digo que me siento sola.
Sólo yo sé  que hace mercado para mi. 
También sé que espera a que llegue para contarle a alguien lo que siente, y que es ese tipo de cosas que sólo compartimos los dos, porque no habla con nadie.

Sólo yo lo he visto asustarse al despertar después de soñar que no lo quiero. 
Sólo yo lo he visto sentirse sólo e impotente. 
También lo he visto bailar en la ducha, cuidarme la fiebre aún cuando él también está enfermo y despertarse cada hora a tomarme la temperatura.
Sólo yo lo he escuchado cantar canciones de su autoría y llamar ambulancia de "personitas".

Sólo a mi me ha prometido defenderme de los lobos y evitar los inviernos.

Sólo él sabe de que canto.
Sólo el me entiende cuando balbuceo.
Sólo él sube a revisar que no esté dormida, me quita las gafas y me pone una cobija.
Sólo él me ofrece su saco empapado porque mi camisa empapada no me protege del viento.
Sólo con él puedo comer hasta sentirme mal y después dormir juntos.


Sólo yo sé lo que se siente levantarse media hora antes para hacerle el desayuno.
Sólo yo puedo robarle papitas.
Sólo yo puedo levantarlo para que se bañe conmigo así no tenga nada que hacer el resto del día.
Sólo yo puedo hacerlo sentir obligado a  viajar media ciudad porque no quiere que me vaya sola.
Sólo yo puedo obligarlo a ir a un criadero de aves aún cuando las odia.

Hay muchas cosas que son sólo de los dos y es increíble que hoy tenga que escribirlas, supongo que todos necesitamos un recordatorio.


Si sólo yo sé estas cosas, ¿por qué habría de escuchar a todos quienes sólo saben los pereques de los dos?

Lu

viernes, 27 de marzo de 2015

Son tiempos difíciles para los soñadores.

Alguien me dijo que en algún momento de mi vida aseguré que sólo podía mantener una relación con alguien al que pudiera ver para siempre. Lo había olvidado. Suelo olvidar muchas cosas, olvido el café de la mañana, las pastillas desparasitantes, los informes del trabajo y cargar el celular para que me lo recuerde. Siempre olvido miles de cosas, eso también.

Tal vez por eso llevaba tantos años sin un "novio", no lo veía para siempre.

Una compañera de laboratorio tiene 27 años y 5 de casada, todos dicen que es horrible pensar que a esa edad ya se comprometan a una vida junto a alguien, yo la envidio. A veces la veo con el esposo y se ve más feliz, más feliz aún que cuando encuentra una rana, más aún que cuando tiene resultados increíbles en las investigaciones. En realidad tiene todo lo quiere en la vida, y la felicidad si no se puede alcanzar, se envidia. 

Tal vez es por eso es que si creo en un "para siempre" pero no para mi. Todos mis sueños se estrujan en mi corazón y lo hacen estallar, se estrellan en mis entrañas y se vuelven veneno, sustancia ponsoñoza que carcome. Y me miro al espejo y me veo sin alma. 

No estoy de acuerdo con el modelo de publicaciones en tiempo récord, eso  disminuye la calidad de la investigación y de investigadores. No estoy de acuerdo con favoritismos, ni con la caridad, las cosas se luchan y se ganan. No estoy de acuerdo con el modelo actual de la ciencia, con las papas fritas que saben a caucho ni con dejar ir a alguien que quieres. 

Supongo que los sueños también mutan,  y si cambian a través de los años y las etapas puede que también evolucionen. Obvio al igual que la evolución como concepto biológico, esto no es direcciónal, pero ser personas de hábitos hace que el cambio no direcciónal nos aterre. 

Ahora sólo quiero dejar de existir, tal vez vagar sin rumbo hasta encontrar un nuevo sueño que me consuma. Tal vez volver a la ciencia o no dejarlo ir. 

Hoy soy una persona sin sueños, me siento vacía como una cáscara de huevo, vacía y frágil. Es la sensación más desoladora que he podido experimentar en toda mi vida, pero no le voy a huir, voy a enfrentarla y buscarle solución, porque los huevos se quiebran y no quiero ser un huevo quebrado, recogiendo pedazos de mi misma toda la vida. 

Él tenía razón, son tiempos difíciles para soñadores. 

sábado, 21 de marzo de 2015

Diatomeas

No quiero ser de esa gente que vive en "Puentes como liebres", "El amor y otros demonios", o "Verano pródigo". No quiero ser ese tipo de persona que va a esperar a alguien para siempre, no quiero soñar con esa persona una vez al mes y extrañarlo cada atardecer. No quiero perderme, no quiero ahogarme, no quiero entregarme a la melancolía y dejar que me carcoma viva mientras el mundo sigue girando y la gente indiferente pisa las gotas de lluvia que mirábamos con cariño. 

Somos básicamente la colección de momentos buenos y malos en un envase muy peculiar, como totalmente dependientes de las cicatrices emocionales e historias incompletas, así lo neguemos. 

No quiero extrañarte siempre, no quiero levantarme un día y recordarte y sentir que ese día es basura. No quiero que me duela cuando viajes, no quiero terminar por la distancia... Después de un tiempo decidimos que hacer con nuestras vidas, podemos decidir si quedarnos o irnos para siempre, yo me quedé porque ese día, a esa hora, en ese segundo no tenía otra alternativa, supongo que tu te sientes así, por eso te vas. 

En este día, a esta hora, en este segundo, no puedo irme tras de ti. Tengo que acabar lo que ya empecé y ser una persona adulta, mirar al futuro a la cara y jurarle que no me asusta, aunque me aterre. 

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No quería escribir porque era demasiado real, pero soy peor para hablar... Por un segundo, sólo por un segundo quiero no hacer lo correcto, quiero esperarte, quiero irme detrás tuyo, quiero pedirte que te quedes... Obviamente nada de eso va a pasar porque no vivimos en una película, vivimos en un mundo lleno de posibilidades para los otros, no para nosotros. 

No me molestaría si quisieras quedarte conmigo, si me pidieras algo irreal y fuéramos ese par de ridículos jugando a bobadas, pero tu, que de los dos siempre fuiste el menos sensato, ahora entiendes las leyes de la vida y apuñalas mis irracionalidades. 

Supongo que así tiene que ser. 

No quiero ser de esa gente que vive en "Puentes como liebres", "El amor y otros demonios", o "Verano pródigo"... Quiero ser una diatomea. 



jueves, 12 de marzo de 2015

No teníamos oportunidad y otras frases derrotistas.

Goyo acababa de almorzar. Eran las 5 de la tarde pero sus días eran ambiguos, nunca encontró un camino, a él no le pasó lo que a todos, no encontró una vocación, no creció, no encontró uno de esos motivos que hacen que la gente no quiera desaparecer sin dejar rastro.

Golpearon a la puerta. Se sorprendió, no la había visto en casi un año, lo último que recordaba de ella eran sus angustias pasadas y sus gafas rojas, ahora sus gafas eran negras. 

Había escuchado que tenía novio y había reído, seguro estaba buscando uno o dos orgasmos. 

Sofía entró, el olor a cigarrillo impregnó el lugar. Goyo se sintió ahogado, apenas podía respirar. Llevaba 2 meses sin fumar y habían sido dos meses largos. 

Sofía tampoco había sabido nada de Goyo, había intentado dejar todo atrás, olvidar esas historias que se la tragaban, al final siempre volvía a ellas. 

Prendió un cigarrillo. 

- Milagro en verte. - Dijo Goyo
- Milagros del diablo porque dios nos olvidó. 
- Dios no nos olvidó, sólo se burla de nosotros. 
- ¿Tienes condones? - preguntó Sofía, sus manos empezaron a temblar. 
- ¿Tienes novio?. - Respondió Goyo con una sonrisa en la boca. 
- No por mucho. - El cigarrillo temblaba, la ceniza caía. 
- Siempre que vienes es a contarme pesares. 
- Las dichas las trae solas el viento. 
- ¿Te comiste a alguien más?
- No, la vida. 
- ¿De viaje? 
- Para siempre. 
- ¿Otra ciudad?
- México. 
- Difícil. 
- Imposible. 
- Tus historias siempre terminan así. 
- Nadie sobrevive a la distancia. 
- ¿Te acuerdas de ese que trató de comprarles un futuro?
- Eso tampoco salió bien. 
- ¿Tu papá no vivió 2 años en otro país? 
- Si, pero es distinto. 
- ¿Por qué?
- Porque sí se querían. 
- ¿Ustedes no?  
- Tal vez no. Él no quiere comprarnos un día más. Yo no quiero pendejear.
- Entonces sí es imposible. 
- Necesito que se deteriore, necesito otro que me distraiga. 
- Necesitas otro cigarrillo... No podrías. 

Sofía lagrimeó, prendió un cigarrillo. Sabía que no podía, las cosas no eran como antes, no lo iba a hacer.

Goyo fumó. 

- Belcebú 

viernes, 27 de febrero de 2015

Pesadillas

Hay dos momentos importantes en la vida, cuando lo sabes todo por ser niño y cuando lo sabes todo por ser viejo.

Los adultos, seres ignorantes, tratan de manejar el mundo a su antojo, pero los niños y los viejos saben que no es así. 

Los niños tienen sus reglas, sus mundos y sus realidades. Saben que hay que preguntar para saber, que no lo saben todo pero que una vez lo aprendan no va a cambiar, a menos que aprendan algo nuevo. Saben que no hay que saberlo todo para ser feliz, sólo cosas importantes como ¿Dónde están las galletas? o ¿Qué sabor de helado es el mejor? Y ¿Quiénes son tus amigos?  Esa última es dura, pues los amigos cambian, se van con sus papás o entran en otro colegio, aún así, si alguna vez fueron amigos siempre lo serán y si alguna vez peliaron el tiempo los reconciliará. 

Ningún niño nace viejo, por eso es la etapa más pura, pero todos los viejos fueron niños. Después de cierta edad la vida te ha dado paciencia, consejos y golpes. Después de cierta edad conoces las excepciones a la regla, las sonrisas fingidas y al menos 5 de las 6 caras del dado. Y después de cierta edad te das cuenta que la mejor etapa fue la niñez, que los amigos, los dulces y las tardes no vuelven a pasar igual, entonces decides recordar con ternura y utilizar a la vida para entender lo importante y dedicarte a volver a ser feliz. 

http://www.peaceforthejourney.com
Pero la adultez es ir a ciegas, tropezares y romperse algunos huesos. Sabes suficiente para no poder ser niño pero eres muy ignorante para ser viejo, entonces vas aprendiendo a tumbos. Ser adulto es como estar enfermo, tienes que atravesar por ese mal, es necesario y tienes que intentar no morir. El alma de los niños se hunde en lo más profundo de un mundo adulto y de repente es irreconocible ante sus amigos, sus colegas, sus amores. Si lo pierdes todo, toda esa esencia y esa felicidad, estarás condenado y nunca llegarás a viejo, serás sólo un adulto. 

El problema es que no todas las personas de edad son viejos, algunos son adultos con arrugas, amargura de ignorancias. Están llenos de rencor, absorben la felicidad y la trituran como vidrio molido dejando un bonito brillo que no es suficiente para apaciguar el clamor del alma que necesita una sonrisa, un abrazo o una sorpresa. Llegar a ser un adulto con arrugas es la peor pesadilla de todo niño, de todo ser... Mi peor pesadilla.


-Lu


jueves, 12 de febrero de 2015

Reloj molecular.

Mientras se consumía el cigarrillo todo era claro, todo era naranja, todo era combustión. 

Tal vez quemarse lentamente no es la forma. 

No me da sueño. 

El autocorrector cambia  sueño por duelo. 

No sólo depende de ti, ni de mí, ni de nosotros. 

Todos podemos escribir cuentos, todos tenemos historias. 

No debí comprar un reloj de manecillas, anuncia los segundos. 

No se puede ir en contra del reloj, cada cambio, cada mutación va a generar que algo deje de ser como era, un estado derivado, sólo una corriente. 

Caos. 

Tal vez el secreto es entender que los cambios son aleatorios, estocasticos, sin intención. 

Hace dos años no habría funcionado, hace uno tampoco, el reloj molecular que alguna vez corrió a nuestro favor ahora se torna en nuestra contra, amenaza, sigue. 

No era sólo tú y yo, éramos tú, yo y el tiempo. Nadie tiene un tiempo perfecto, nadie ha vivido muy poco, nadie ha vivido suficiente. 

Eres una montaña rusa, sólo vas dando vueltas, una montaña rusa envuelta en la niebla. Vamos a ciegas, íbamos juntos, pero no éramos. 

Las montañas rusas no son impredecibles, la vida tampoco, la respuesta a todo es que es estocástico. La preciada ciencia lo enseña, pero nosotros lo ignoramos. 

-¿en qué andas?
- escribo
- ¿Se te quitó el sueño?
- Ajá
- ¿estás brava o algo?
- No
- ¿Entonces que tienes?

No puedes verlo. 

Quiero dormir, quiero silencio, quiero la nada. Quiero nunca haber empezado pero también quiero congelar los momentos, para alguien con mi memoria los momentos son visiones borrosas de recuerdos olvidados. 

Quiero quemarme como el cigarrillo. Escuchar la combustión. Quiero estar y no estar. 

Te voy a extrañar, todos te vamos a extrañar. 

Las cosas adentro son oscuras, pero tibias, esa tibieza nos hace conformes, nos hace únicos, nosotros. Quiero tenerla y perderla. 

Tal vez sólo tengo que esperar a que se acabe el cigarrillo, a que se queme, a que vuelva a empezar. 

De la ceniza no nace un fénix y todos tenemos fecha de caducidad.  

- te amo
- te amo

*toma su mano entre la de ella, cierra los ojos y trata de escapar.* 


Lu

martes, 20 de enero de 2015

Mario Vs Mario.


Si no supiera los nombres, las historias y la nacionalidad aún tendría mi corazón. 

La personalidad de Mario debe estar plasmada en las letras, así que Mario debe ser un ser en conflicto, un ser duro que mastica la carne cruda y toma whisky sin hielo. Mario nos regala conmoción que revuelve el estómago, que te hace vomitar, que te hace desear no tener tripas. Mario mata y ve morir, sufre y ve sufrir, cubre tus ojos con una tela oscura que llena de nubes la tarde de lluvia. Mario es un golpe en la humanidad, un delirio de injusticia y unas ganas de cambiar el mundo después de reponerse del deseo visceral. Mario enfatiza la historia, la cuenta desde tan cerca que puedes sentir el miedo, puedes sentir como se te abre la piel y te sangran las emociones, y cuando estás sangrando, muerto de pánico, Mario toma un tarro de sal y te tapa la herida, tal vez te la cicatrice pero esa cicatriz debe ser producto del dolor, debe ser de esas cicatrices que no se mencionan y por la que cuesta recordar como era tu vida antes sangrar.

Las palabras de Mario fueron catalogadas como oda a la homosexualidad y la cursilería empalagosa que nos hunde en un mundo molesto y sin sentido, sin embargo sus palabras son sinceras, y toda sinceridad trae tristeza. Pero no es esa tristeza repentina que golpea con el puño cerrado el corazón y no te deja respirar, es la tristeza de las realidades, esa tristeza que se escapa en discretas gotitas que ruedan por las mejillas y te hacen pensar en la suerte que tienes por leer sus historias y no ver en ninguna tu nombre... Ese es el tipo de Mario que te roba el corazón. 

Podrían los dos abordar el mismo tema y aún así uno sería un poema y el otro un epitafio. Ambos luchan por lo mismo, no por la igualdad, ni la justicia ni el amor. Luchan por ser escuchados, porque ambos Marios han tomado como profesión meterse detrás de los ojos de las personas y mover el cerebro y las tripas, pero aún así sólo uno de los Marios me hace llorar con esas lágrimas, esas que no incomodan, esas que corren por las mejillas en buses, trenes y aviones, y viajan por los caminos más oscuros para volverse habitantes de mundos desconocidos. Sólo uno de ellos puede hacerme llorar y aún así querer volver a leerlo. 

Como todos los genios su leyenda se reafirma después de muerto.

Lu 

Lejos

Volvió a leer el cuento corto. Ya lo sabía de memoria, pero le gustaba vivir en una vida que no era de ella. Cerró los ojos y se imaginó all...