miércoles, 11 de noviembre de 2015

Plegaria a la cafeína.

A la gente se le pasa la vida pensando en como se pasa la vida... La gente es rara.

¿Y si me pierdo?

En ese mar de números y cuadriculas es tan fácil quedar atrapado que es inevitable plantearse la pregunta... ¿Y si me pierdo?¿Y si me olvido?¿Y si no escribo?

Me gusta plantear que es problema de la Lula del futuro... Pero soy la Lula del futuro para alguien en el pasado ¿Y si lo hice mal?

No dormir nos pone existenciales, por eso la gente feliz duerme, ríe, come, sueña, sospecha... ¿Sospecha?¿Qué sospecha?... Ellos saben algo que nosotros no... Acabo de excluirme del grupo de gente "feliz", últimamente estoy muy feliz, no sé porqué hice eso, estoy improvisando... Es el sueño

Debe ser la edad, lo lejos que estoy de acabar, de entender, lo mucho que me falta explorar, lo mucho que aún debo preguntar, el poco tiempo para leer, lo volátil de un orgasmo, el hambre, el estrés, lo poco que puedo dormir... Es eso, es el sueño...

La vida se nos pasa y no apreciamos cosas como noches de sueño tranquilas, acompañadas, salvajes, tiernas, vacías de intención... La vida se nos pasa y no nos damos cuenta del valor de los segundos, no los atrapamos, no los retenemos, los dejamos explotar en nuestra nariz. Explotan. Se pierden. Se desmaterializan. Se duermen en nuestra memoria y mueren. Se pasan... Que no se nos pase... No quiero.

El sueño pesado, atontador y doloroso es una sensación horrible.

Que no se nos acabe el café.

Amén.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Ambiciones y no exigencias

Hoy quiero escribirte porque nunca te he escrito, porque te atravesaste en mi vida, porque llegaste en el peor momento y con la peor sonrisa... Esa sincera. Hoy quiero escribirte porque llevaba meses sin sentir ganas de llorar de alegría, sin poder calcular cuanta felicidad sentía, sin petrificarme por el miedo a confiar.

Hoy hace frío, llovió, es un día gris y muerto, como te gusta.

Hoy me pongo una cobija, me siento en el sofá, pongo a Yann Tiersen y escribo, sonrío, lagrimeo, me emociono... No sé porqué estoy así. Al principio creí que era tristeza y me di cuenta que no, no es tristeza, no es ese dolor en la boca del estómago que me venía atormentando hace tanto tiempo... No estoy sola, no estoy adolorida, no siento amargura ni impotencia... No es eso.

Hoy miro la noche por mi ventana caer lentamente sobre mi vida, sobre mis ojos, la veo comerse mis sueños y abrazar mis esperanzas. Pienso en dónde están los tuyos, pienso en tus metas, tus misteriosos anhelos , tus ojitos. Pienso en el poquito, en el minúsculo tiempo que hemos compartido, en los átomos que han viajado a través del poco espacio que nos separa cuando nos vemos, en lo lindo que ha sido, en las ilusiones frágiles como burbujas de jabón que se apelmazan en la cabecera de tu cama cuando me despierto y te veo dando vueltas esperando a que abra los ojos. Me obligo a abrirlos para no dejarte sólo, me obligo a dejarme conocer para que te sientas bien, me obligo a no sentir miedo, peor cuando soy consciente que no tengo miedo siento ansiedad, y llegas tú y me das un beso y toda la ansiedad, el miedo, la conciencia, el sueño desaparecen.

Mientras escribo esto se enfría mi chocolate, es de noche, suena La valse d' Amélie y no estoy triste, pero no puedo ver, las lagrimas están impidiendo que el tacto de mi corazón pueda organizarse en letras digitales frente a esta máquina que nos ha deshumanizado... Aún así la prefiero sobre las cartas escritas, siempre que escribo con puño y letra es porque la desolación no me permite teclear.

No puedo dejar de pensar en ti y de sonreír, tengo miedo al cariño, al apego, al "te amo", es una palabra muy grande, más que "feliz" y tiene dos letras menos. Aún no... Ojalá me des tiempo.

Me ilusiona tu ranciedad, tus orejas rojas cuando te invade la pena, tu risa sin sentido en estado más grande de atontamiento que te rodea cuando tu corazón se llena de fuertes emociones, tus ojitos cuando me miran desde abajo y se ven más grandes, tus manos, tu nariz, tus besos, tu seriedad. Me absorbe tu esencia, eso que te vuelve y te define, no lo puedo describir, eso por lo que me preguntas todas las mañanas porque te enloquece que exista algo que no puedes controlar. Me intriga que quieras controlar cada pequeño espacio del universo y me fascina desordenar esos patrones para revolverte la cabeza, salirme de tus esquemas, revolverte las neuronas.

Es que quiero entrar en ti y desordenarte, quiero que no entiendas qué pasa, cuándo pasa ni cómo. Quiero hacer estragos como una tierna ventisca que acabó con las casitas de palo de los niños en el bosque. Quiero ser tu caos, tu detonante, quiero que explotes para que te vuelvas a organizar y descubras cosas de ti que no sabías, quiero que no te aburras de lo que eres, que te descubras, que te enfrentes y te ganes... Y después me abraces y me pidas que me quede.

Me embriaga el sonido de tu voz a través de tu pecho, tu obsesión con las horas del día, tu odio por el sol y el calor, tu profunda pelea con el orden de tu casa, tus ganas controladas, tus miedos disfrazados, tu curiosidad insaciable, tu incredulidad ante mi posición de la vida "grande", tu inocencia, tu falta de fetiches, tu abundancia de palabras. No entiendo tu amor por las ciudades, lo lúgubre, el duelo sobre el sexo, las llamadas.

Despertar, tomar conciencia, escuchar una voz grave hablándome con dulce sinceridad mientras me pide que me levante, que es hora... Eso lo vale, vale el día, vale la semana, vale la pequeña muerte que viene con abandonar las cobijas y almohada a su suerte.

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Es maravillosa tu obsesión por poner bien mi tecla Y y H, por ser el mejor en lo que haces y por conocer la raíz de mi tripofobia, mi miedo con el dinero, mi rechazo a las relaciones, mis últimas lagrimas, mis puntos de cosquillas. Es increíble cuantas preguntas tienes para mi.

Quiero que trates de dejar el cigarrillo y odies que yo sea tan mala influencia... Quiero nunca olvidar  que me dejaste entrar primero en tu vida y después en tu cama.

Quiero tu centro, tu núcleo tiene esa parte adulta de contador de estrellas con la que luchas revelándote con cosas simples como estudiando. Quiero tu comprensión por los otros y tu odio a los ineptos y prepotentes. Quiero desesperadamente tus miedos incomprensibles y las cosas que ocultas, todo eso que se esconde detrás de tus camisas de cuadros, los quiero para mi... Sólo un pedacito... Sólo una pequeña parte.

Quiero que sonrías, te apenes, me abraces, me pidas bailar contigo, me bailes en el carro, me conozcas y me preguntes por qué me pareces loco, me dejes jugar con tu Darth Vader cara de papa, quiero escribirte en el tablero cosas que no entiendas. Quiero que me dejes leer tus pensamientos y que me des las gracias tanto como yo digo "lo siento".

Quiero todo.

Quiero que no se me salga un "te quiero"...

Lula

lunes, 12 de octubre de 2015

2 Meses 22 días

- Y el hombre se hinchó y murió porque nunca pudo estallar... Eso pasa con esa horrible comida.  

- Oye Sophie, perdoname. Todo ha sido muy confuso y muy miedoso desde hace meses, merecías que te tratara mejor.

- Wow... Ni que fuéramos novios -sonrió- Que mal chiste. 

- ¿Sabes cuándo me di cuenta que teniamos que terminar? No sé si te lo dije.


- No... O no me acuerdo 


- Una noche que te pregunte si no podiamos querernos y ya, y tu me dijiste que no. En ese momento me dio mucha rabia, pero después me di cuenta que  todo el tiempo fui yo el del problema, tu ya lo presentías y me decías que no querías ser esa novia de un sólo rato. Yo te decía que no te preocuparas, pero la verdad es que no planeaba nada a futuro. Al final me cogió la vida con los calzones abajo, queriendo estar contigo pero sin tener idea de que hacer... 

Supongo que lo quiero decir es que lo siento... Y que debí haber pensado todo mejor.

- No necesariamente, así eres tú y a mi me costó bastante entenderlo… Tenemos prioridades distintas, eso es todo. Yo no puedo seguir siendo... Tú … Eres tú y no te juzgo por eso, esa era de las cosas que me gustaban de ti.

Sí lo vi venir y a veces por eso me ponía a llorar en el comedor o en la cama… A veces incluso antes de que te despertaras, pero era algo que tenía que pasar... Y mira, ninguno de los dos murió entonces no fue tan grave.

- Yo nunca quise que estuvieras triste por nada. 


- No era algo que ninguno de los dos pudiera manejar.


- Solo te queria ver feliz.

Y sé que fue una patanada acabar las cosas así como las acabe.

- Pero aprendiste… Sólo no se lo vuelvas a hacer a nadie más. 

No fue del todo tu culpa, obvio también fue culpa mía... Pero no se lo vuelvas a hacer a nadie… 

- Lo siento.


- Ya no importa.

Bueno no… Si importa… O sea...

- Escupe... Sin rencores. 


- Aún duele y aún no me acostumbro. Pero ya pasó y las cosas que pasan y que no han pasado son problema de otras personas, de las que fuimos y seremos, no de nosotros.


- Espero no desaparecerme de tu vida, me pareces una persona para no dejar ir.


- ¿No te hace más daño?


- No lo sé ¿A ti te hace daño?


- No lo sé. Nunca había vivido esto.


- ¿Pero quieres seguir intentando esto?


- No estamos intentando nada, sólo trato de olvidarte… Aunque hablarte me sirve de catarsis porque te estabas desdibujando en mi mente y te estabas volviendo un monstruo.

Yo nunca quise hacerte daño, ni forzarte a planear nada… Yo solo quería que fueras feliz y un día me di cuenta que ese “feliz” no iba a ser conmigo, no podía esforzarme por los dos.

- Lo siento, pensé que estábamos intentando... 


- Esto va a sonar muy tonto pero tú y yo ya éramos amigos... Sólo peleamos, pero éramos amigos desde antes. Yo no estoy intentando nada porque tú te habías vuelto mi mejor amigo, sólo que ahora nos conocemos un poquito menos… Pero es como volver a hablar con un amigo con el que no hablaba hace rato.


- Gracias por tener esta conversación conmigo.


- Gracias a ti por escupir lo que sentías... Si ves, no es tan malo. 


Tengo un "te extraño" en la mitad del corazón que no quiere salir porque sabe que quedará huérfano y se volverá un "adiós".


domingo, 4 de octubre de 2015

Bombas

-¿Por qué no cantas?¿No te gusta cantar?
- Estoy cantando, pero si canto muy duro voy a romper el momento... 

Los momentos son eso que flota en el aire y que se llena de sensaciones. Son frágiles y muy pocas veces perfectos... Son esos sueños que no recordamos, ese esfuerzo de los escritores por desarrollar los libros, ese color azul en la luz de la luna.

Los momentos están llenos de colores saboreables, es como estar perdido en un trip o tener un ataque de ansiedad. Los momentos saben a sal de lagrimas, latidos del corazón, helados de alegría y ganas de vomitar. Son increíblemente fuertes en ese pequeño espacio de tiempo, pero desaparecen, se vuelven débiles y tímidos viven en la cabeza de las personas esperando su muerte cuando los dejamos atrás o los reemplazamos.
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Antes habría cantado, bailado, me habría quitado la ropa, habría sonreido... Pero ahora sé el valor de los momentos, son como una niebla espesa sobre la que si te mueves, desaparece. Esos son los momentos. Son tan frágiles que un sonido, una palabra, un estornudo los desvanece...

No siempre entiendo cuando el momento es perfecto, pero cuando sé que se va a quedar en mi, que me va a devolver las sensaciones, que no va a morir pronto, ahí los cuido... Trato de alargarlos, de retenerlos, de tocarlos con mis manos sin mover un sólo dedo... Y no canto, porque si intervengo en el momento, este se desvanece.

Me han regalado momentos memorables, momentos hermosos de esos que se van a quedar en mi por mucho tiempo, de esos que me van a doler cuando esto explote.

Los sentimientos son bombas de caucho que se llenan de momentos y sensaciones pero estallan con la realidad.

Lu

domingo, 6 de septiembre de 2015

Todo o nada

- ¿Tu crees en el amor?...
- En verdad no es cuestión de fe, no es una religión o sugestión, yo sentí algo muy fuerte y asumí que era amor, así que sí, yo creo que uno si puede amar. 

El problema es que se necesita mucho tiempo para lograrlo, es como jugar poker mientras tomas, al principio apuestas poco, tratas de contar cartas, piensas las cosas. Pero el trago sigue llegando a la mesa y no quieres que vean que estás contando cartas, entonces toca seguir tomando... Tomas y tomas hasta que ya las fichas no parecen tan valiosas, subes apuestas, te encomiendas a la suerte como si no supieras que la casa gana, así no sea BackJack... La casa no es ella, ni tú... Y apuestas y te ríes, la adrenalina corre por tus venas, ganas una, dos, tres veces, tocas el cielo y te comes el mundo, eres un profesional, eres perfecto, eres un All In y... Caes. Ganaste mil veces, persiste una, eso es suficiente, lo perdiste todo. 
Al día siguiente te despiertas con guayabo, lo recuerdas, estás en quiebra. No sólo es físico, es mental, te ganaron en tu juego... Así que pides ayuda, necesitas sobrevivir, llamas a tus amigos que te pagan algo que te deben o te regalan algún dinero mientras acaba el mes, pasas hambre y frío, sabes que hiciste algo mal pero se sintió tan bien... Algunos te prestan buscando que les debas algo, te das cuenta quién es quien, no sólo perdiste plata, también gente. Perdiste el doble. 
Pasan los meses, te levantas, ahorras, sabes que ya tienes para algunas fichas, está bien, aún no las vas a apostar, no tienes la confianza, tienes miedo. 
Pagas deudas, vuelves a salir con tus amigos, hablan, ríes poco, pasa el tiempo, ríes mucho...
Tienes recuerdos de esa noche, sientes nostalgia, rabia, alegría. Te vuelves más sabio, más sensato, lo tienes bajo control. 

Un día alguien propone una partida de poker, tal vez no asistas, corres, no eres tonto, eres invencible. Sigues tu vida, vuelve a pasar, una segunda o tercera vez, ya no recuerdas cuantas veces dijiste que no, te dan ganas, sólo una partida, sólo una ficha... Apuestas una, dos, tres, no tomas, no ganas, no pierdes. Crees que puedes controlarlo, vuelves, apuestas una, dos, tres... No tomas... Sí tomas... Crees que el trago fue el problema... Una cerveza, dos, tres, más fichas, más tiempo, más juego... Y en menos de nada estás borracho, apuestas y apuestas, tal vez te retires pero eventualmente caes y sonríes porque caíste, eso hace el trago, te hace sonreír... Y lo apuestas todo ¿Que tal esta vez ganes? 

- Es como si me preguntaras si creo en que se puede estar borracho 

Es que amar es algo para siempre. 

Lu

viernes, 4 de septiembre de 2015

Cocodrilos temporales

El tiempo perdido no se recupera... Pude regalarte un segundo de mi vida para mandarte una sonrisa, tal vez no habría cambiado la tuya, es sólo un deseo egoísta para no sentirme mal...

No sé como hay gente que carga culpas más pesadas. En retrospectiva no eramos los mejores amigos, pero te conocí...

¿Alguna vez pensaste que 4 años después ibas a tomarte un café conmigo en Holanda para luego despertar?

Si sirve de algo, yo te habría cuidado... Ya no sirve de nada.

Lagrimas de cocodrilo.

Belcebu

domingo, 23 de agosto de 2015

El agua, como todos.

Estoy convencida de que algún día vamos a volver a encontrarnos y al tiempo estoy convencida de que nunca nos vamos a volver a ver... Es extraño... Ya ni lo intento, sólo quiero saber a que velocidad debo vivir para que eso pase y deje de pasar...

5 cm/s es una película (秒速5センチメートル Byōsoku Go Senchimētoru) de Makoto Shinkai que nos recuerda que el peso de la vida se viene encima y nos rompe los planes... Es de esas películas que nos tocan el alma y nos hacen querer abrazar a la gente que nos rodea, gente que nos quería o que nunca nos quiso, que se preocupo o que simplemente nos usó, abrazar al que sea para no ser el que termina en un bar, sin esperanzas, sin vida.

Todos queremos, todos quisimos y todos soñaremos, si dejamos de soñar, morimos. 


De la película 5cm/s
Ya ni lo intento, ya no trato de no pensarlo, cuando dejé de pensarlo se hizo más fácil y me queda un camino infinito por recorrer y olvidar se me daba bien (ahora no). 
El tiempo lo es todo, porque el agua no es agua por si misma, el agua es del aire que la mueve, la gravedad que la arrastra y el tiempo en el que fluye... 

... El agua, como todos... 

- Lu 


Lejos

Volvió a leer el cuento corto. Ya lo sabía de memoria, pero le gustaba vivir en una vida que no era de ella. Cerró los ojos y se imaginó all...